1. TEORÍA
No cabe duda de que la multitud de expresiones
populares que tenemos en la lengua española es una de nuestras señas de
identidad. Estos dichos populares que utilizamos a diario y dignos de los
mejores hablantes, son especialmente difíciles de traducir pero todos los
estudiantes de español como lengua extranjera y aquellos que lo hablan con
competencia limitada deben conocer. “Salvarse por los pelos”,
“ponerse las botas”,
“armarse la
Marimorena” entre otras, son frases de usos cotidiano que
enriquecen nuestro lenguaje.
Su significado tiene contenido cultural y social; y “está intrínsecamente unido a la
idiosincrasia local”, explica la lexicógrafa de la Fundéu Celia Villar. Y pone de ejemplo el
archiconocido “timo de la
estampita” que la RAE reconoce como expresión coloquial,
sinónimo de timo, que un alemán no entiende, pero no por el significado de la
expresión en sí, sino porque el concepto de timo no es tan habitual como para
haber tenido la necesidad de crear una expresión que lo defina.
1 – Ponerse las botas
Cuando alguien disfruta mucho de un placer en
concreto, especialmente en términos gastronómicos, solemos decir que se ‘pone las botas’.
La relación entre unas botas y un enriquecimiento
tiene su explicación en que antiguamente poseer botas hechas de piel solo
estaba al alcance de las clases más ricas, de manera que tener botas siempre se
relacionó con la abundancia.
2 – Montar un pollo
Utilizamos esta expresión para decir que se ha armado
un escándalo, que se ha originado una gran discusión.
El origen de este popular dicho popular se encuentra
en la palabra “poyo”, en alusión al podio o tribuna portátil al
que se subían los oradores políticos del siglo XIX que hablaban en público en
plazas o parques y cuyos discursos acababan con frecuencia en enfrentamientos
3- Coser y cantar
Decimos que algo es “coser y cantar” cuando resulta fácil y sencillo de realizar. Otras expresiones populares para referirse a lo mismo serían “estar chupado” o “estar tirado”
4 – La ocasión la pintan calva
Utilizamos esta expresión para decir que no hay que
vacilar, sino tener decisión y diligencia para no perder las oportunidades que
se presenten, pues no suelen aparecer dos veces.
Esta frase hace referencia a la escultura de la diosa
Ocasión, a la que el escultor Fidias representó calva por detrás pero con una
larga cabellera que colgaba de su frente. La expresión viene a decir que si se
aprovechaba el momento – de frente – se podía coger a la diosa por los
cabellos, pero si pasaba de largo – por la nuca – ya no.
Recurrimos a esta expresión cuando la solución a un
problema llega tarde porque ya está resuelto.
En este caso, su origen se remonta a los siglos XV y
XIX. Los mangas verdes eran los cuadrilleros de la Santa hermandad, un cuerpo
de policía cuya vestimenta se componía de un chaleco de cuero que dejaba ver
una camisa de color verde, concretamente sus mangas verdes. Se encargaban de
detener y encarcelar a los malhechores, y al parecer, su efectividad no era
siempre la mejor, pues cuando hacían aparición y los ladrones ya se habían
dado a la fuga. Es por ello que comenzó a decírseles la frase ‘a buenas horas, mangas verdes’.
6 – Armarse la Marimonera
Nos referimos a esta simpática expresión cuando hablamos de una trifulca o discusión.
7 – Se le ve el plumero
Cuando descubrimos las intenciones ocultas de alguien decimos que se le ve el plumero.
Su origen está estrechamente relacionado con la política y concretamente con los liberales de principios del siglo XIX. Tras sellarse en 1812 la Constitución de Cádiz, conocida popularmente como La Pepa, se constituyó la Milicia Nacional, cuyos miembros defendían ideas progresistas y que vestían un gorro con un penacho de plumas que les hacía visibles desde la lejanía.
En referencia a las características de esta prenda, la prensa del siglo XIX comenzó a utilizar la expresión ‘verse el plumero’, una expresión que fue derivando hasta tomar el significado actual.
8 – Salvarse por los pelos
Hoy en día el uso ha ido variando un poco y decimos
que alguien se ha salvado por los pelos cuando ha conseguido librarse de algún
mal, pero que ha estado muy cerca de no conseguirlo.
El origen de esta expresión, se remonta al reinado de
José I Bonaparte (1768-1844), hermano mayor de Napoleón I.
Parece ser que, en 1809, este rey dictó una orden que
obligaba a los marineros a cortarse el pelo, lo que originó la protesta de
éstos, pues la melena larga tenía sus utilidades. Una de ellas, por ejemplo,
era la de salvavidas. Tras caer al mar, más de un marinero no se ahogó
gracias a que pudo ser cogido por los cabellos.Sus compañeros le decían que
se había ‘salvado por los
pelos’.
9 – El quinto pino
Esta expresión habitualmente la utilizamos para señalar que algo está muy lejos.
Parece ser que durante el reinado de Felipe V en
el siglo XVIII, se plantaron en Madrid cinco frondosos pinos en una de las
arterias principales de la ciudad. El primero de ellos estaba en lo que hoy
sería el comienzo del Paseo del Prado, cerca de Atocha. Los demás, situados a
una notable distancia unos de otros, seguían por todo el eje hasta llegar al
punto donde hoy vemos los Nuevos Ministerios, punto donde se alzaba
imponente el quinto y último pino.
La gente los utilizaba en aquella época para concretar
sus encuentros. Lo habitual era quedar en los dos o tres primeros puestos que
el quinto, el más alejado, quedaba casi a las afueras de la ciudad.
Precisamente, en él solían quedar los enamorados.
10 – Apaga y Vámonos
Divertida expresión empleada para dar por terminada
una cosa; también utilizada cuando se oye o ve algo disparatado o absurdo.
Parece ser que este dicho proviene de una historieta
andaluza, bastante irreverente, que según dicen ocurrió en el pueblo de Pitres.
Dos clérigos de este municipio granadino aspirantes a una plaza de
capellán, hicieron una apuesta a ver cuál de ellos celebraba la Santa Misa
en menos tiempo.
Tras concluir los preparativos para el desafío
religioso y mientras se aproximaban al altar, uno de los curas inició la misa
diciendo: “Ite, Missa est“,
fórmula litúrgica que precedía a la bendición final. El otro, impasible, se
giró hacia el monaguillo que sujetaba la vela y exclamó: “¡apaga y vámonos!,
que ya está la misa dicha”.
Conclusión
Aprender correctamente una lengua no es sólo conocer y
entender su gramática y vocabulario sino que los usos de la misma en el
lenguaje cotidiano son una parte esencial. Para todos los extranjeros que estudian
español la comprensión de sus expresiones populares va a ayudarles sin duda, a
un mejor uso de la lengua y a un mejor conocimiento de la historia y cultura de
España.
2. VÍDEO
2. VÍDEO
3. CUESTIONARIO
Ejercicios de comprensión de expresiones






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